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Mostrando las entradas de julio, 2009

Un policía bruto y un muchacho inteligente

Cierto sábado se me hizo tarde para el ensayo. Muy tarde. Tan tarde, que tomé el coche que no circulaba ese sábado en especial y ni me acordé... hasta que me paró un oficial, DOS semáforos antes de llegar.

El poli, que ahora por disposición oficial (y por miedo, según yo) tiene que ser muy correcto, sólo me dijo que ese día el coche no circulaba y me dijo que me diera la vuelta en U para la infracción, pero antes me pidió la tarjeta de circulación, para evitar que me le fuera a pelar.

Se la di, me di la vuelta en U y me orillé (a mi orilla y frente a un coche verde que, supongo, tampoco debía circular) para esperar las disposiciones del poli.

Lo de costumbre: Enséñeme su licencia, le muestro el reglamento, ¿Está usted de acuerdo? Bien, ahora esperamos a la grúa para que se lo lleve al corralón y usted tenga que ir el lunes a pagar la infracción, el derecho de arrastre y el derecho de piso del corralón.

"Ya qué", pensé. No soy del tipo que dé mordidas (bueno... si, pero no a los …

4 fotos y un Borrador

Resulta que sí había fotos de lo de las ventanas rotas: Mi papá las tomó para enseñárselas a Protección Civil y meter un escrito que tardaría 15 días en ponernos las ventanas... entonces las fotos durmieron el sueño de los justos. Aquí les pongo cuatro de ellas (Si usted, estimado lector, no tiene la más repuñetera idea de por qué pongo fotos de mis ventanas, sírvase leer el post de abajo):









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También releí un post que había dejado en borrador y me gustó cómo quedó, pero como un post antes me había quedado muy denso, no lo puse. Ya lo volví a habilitar, se llama "De princesas y estereotipos", del 23 de abril. Ahí denle una checadita y comenten, por favor.


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Oyendo: Ivri Lider - Melatef umeshaker

Rompiendo el silencio

Verán: Parece mentira, pero las secuelas de la mudanza todavía se sienten por aquí.

No parece, pero cuando uno vive en una casa toda la vida y sin poner un peso las cosas son muy relajadas. Ahora que nos toca a los tres entrarle a partes iguales, uno entiende la angustia de los papás por no dejar que las cosas se lastimen o se descompongan.

Gastamos una muy buena lana en la mudanza y lo que vino con ella: Un monitor nuevo, un dvd nuevo, cortinas, focos, una recámara, colchón y sábanas, reinstalación de servicios, cosas del baño, sacar, clasificar y tirar basura, regalar libros... en fin, varias cosas. Pero todavía no acabamos: todavía hacen falta las persianas (tenemos unas cortinas hechizas por mientras), la compostura de un estéreo, una resanada, cambiar un vidrio, y otros asuntos que requieren de dinero.

Por cierto que lo de los vidrios está bueno. La historia es la que sigue:

Mi papá dormía en la sala, junto con la gata, en una tarde de lluvia. Dos de las ventanas, las del fondo del e…