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Mostrando las entradas de 2008

Aja

No es bueno creer que ya te entendieron cuando te dicen "ajá". Ya me pasó dos veces.
Una amiga se casa el 19 de este mes (próximo viernes). Cuando me lo dijo (hace como un mes), yo me la quise alburear y le dije "yo soy padrino de cojín, ¿sale?" (si no le entendieron, sigan leyendo). Ella, muy mona, sólo me dijo "ajá", y yo creí que sólo me había dado el avión al comentario.
Hace dos semanas, me habla ella y me dice:
Amiga: Oye, ¿todavía estás en lo dicho de la fiesta?Yo: Claro, ya te dije que sí iba.Amiga: ¿Y de los cojines?Yo: ...?Amiga: Síii, me dijiste que querías ser padrino de cojines, ¿no?Yo (muerto de risa): Noooo, te dije que quería ser padrino de COJÍn.Amiga (histérica): ¡¡Eres un NACOOOOO!!Yo (todavía con risa): Pero no hay problema, ¿que tengo que comprar?
Yo no sabía que tal cosa podía apadrinarse. Vaya, ni siquiera que existiera. Resulta que los dichosos "cojines" son las almohaditas que usan los novios en la ceremonia en la iglesia pa…

Día japonés

Parte 1: Curry Party

Un amigo con el que estudio japonés puso su casa para que varios de sus compañeros de clase y otros amigos con los que se junta fuéramos a aprender a cocinar Arroz con Curry de la mano de uno de sus amigos. Básicamente, él ponía la casa, Daigo (el amigo) ponía el conocimiento y nosotros todo lo demás (ingredientes, chelas y hambre).

Así se hizo. Para no faltar a mi costumbre, llegué temprano a la cita (2:30). Contrario a la suya, David (mi amigo) iba retrasado pues había acompañado a los de su clase de japonés (Daigo incluido) a comprar todo lo necesario. Yo me creí lo de "Ya casi vamos para allá" y me subí a su cuarto a esperar a que llegaran.

Mejor llegaron otros amigos (Óscar y Lalo) que David y compañía. Para este punto yo ya me estaba durmiendo y todavía (por lo que parecía) ellos tardarían mucho más en llegar. Al final, cerca de las 4, llegaron David, Daigo, más amigos y los ingredientes... pero faltaban dos personas que necesitábamos ir a recoger a u…

Autocomplacencia

Hace dos semanas los de danza hicimos una buena acción.

Resulta que hubo un ensayo general para una función en la que sólo íbamos a bailar un danzón hasta el final. El ensayo empezó tarde, las maestras estaban fastidiadas por el retraso y teníamos dos horas y media por delante, así que, mejor, cinco de nosotros fuimos por un café en lo que nos tocaba ensayar.

Fuimos por el café al Jarocho y regresamos. De regreso, nos topamos con una chica que nos hacia señas y nos enseñaba su celular. La pobre se veía desesperada y pronto entendimos por qué: No podía oír. El celular tenía sólo escrito "Metro Zapata".

Como pudimos, le preguntamos qué necesitaba y ella nos dijo (como pudo también) que necesitaba llegar al metro Zapata. Unos a señas, otros gritando y yo con el celular para escribirle por qué manoteábamos todos tratamos de decirle que justo donde estábamos parados (Miguel Ángel de Quevedo y Pacífico) pasaba un camión que la dejaba ahí. Claro, no la íbamos a dejar sola y mientras p…

La curiosidad no mató al gato

Me pasa una cosa harto curiosa: Si deseo conocer un sitio con la suficiente fuerza (o curiosidad), tarde o temprano y de la manera más inverosímil, lo termino conociendo.

Puede ser cualquier lugar: Un café, una unidad habitacional, un estacionamiento, una heladería, un parque, una escuela... lo que sea. Pero sólo cuando en realidad el interés es demasiado, si no no funciona.

Y en realidad, funciona de una manera que me soprende, pues de las situaciones que menos espero surgen las oportunidades que me dejan conocer lugares que me intrigan.

Tomemos un ejemplo. Habia un edificio de muchos espejos y toldos que no concordaba con nada en el entorno: no tenía pinta de edificio habitacional, pero para ser una oficina estaba ciertamente muy rara, además de colocada en un lugar extraño: A un lado del metro, sobre Tlalpan. Pues bien, ahí fue mi primera entrevista de trabajo después de salir de la escuela, y después se convertiría en mi oficina durante dos años.

¿Queremos más? Siempre quise conocer e…

Nuevecito de paquete

Este post es raro hasta en el título. Usualmente es lo último que escribo (me enseñaron que el título le da sentido a todo el texto y por ende debía uno de escribirlo hasta el final para pensarlo mejor) pero fue lo primero que me vino a la mente luego luego de que me dieron ganas / me acordé de escribir acá de nuevo.

Veamos: Ya no tengo trabajo. No donde trabajaba, al menos: Renuncié la semana pasada después de un año de presión excesiva, dos recaídas de colitis (la última en double pack con gastritis), tres meses de ensayos interrumpidos, 461 compromisos cancelados y como 34,238 buenos consejos de mis amigos y familiares que no tomé por purititito orgullo, por no dejar que un proyecto que condena a sus integrantes a la locura me ganara. Aprendí mucho en la empresa, hice buenos amigos y supe cómo es la vida fuera de la escuela, pero por salud (antes mental que física) tenía que salir de ahí. El miércoles empezaré en una filial de Telmex haciendo lo mismo que hacía acá quizá con menos p…

¡S! ¡Es una actualización!

Lo siento en verdad.

He tenido muchísimo trabajo y con tantas cosas por hacer, uno no tiene tiempo (o inspiración) para contar el diario acontecer.

Pero va un resumen:

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Fui a la Feria del Caballo con los chicos de la oficina. Fue una aventura completa desde el traslado: veníamos en mi coche siguiendo al de un amigo, y de repente, quien sabe cómo, veníamos siguiendo a un coche IGUALITO que el de él, pero que dio vuelta donde no tenía que darla y, por supuesto, nosotros atrás de él haciéndole señas raras para que nos pelara, hasta que hablamos por teléfono y nos dijo que estábamos perdidos.

El tráfico para llegar es impresionante: todo mundo quiere ir a Texcoco a la Feria, pero un chico de los que trabaja con nosotros vive por allá (sí, vive en Texcoco y trabaja en Calzada de Tlalpan) y amablemente ofreció su casa para estacionar los coches, ya que de donde vive a la Feria se hacían "15 minutos".
Caminamos como una hora. Resulta que sí, vive a 15 minutos de la Feria, pero de la p…

Fin de semana de puente

-Viernes-

Para empezar bien mi fin de semana largo (el del puente del 5 de febrero), había quedado con Carlos (mi ex) y Sharon (amiga de Carlos) de ver una película en mi casa cuando Sharon saliera de trabajar. En la tardecita Sharon me llamó para decirme que no había tenido noticias de Carlos y que "no le había avisado todavía", entonces no tenía idea. Le marqué ipsofacto al otro para saber qué pasaba y me contestó parecido: "Pues como no me hablaron, no sabía". Vaya interés de los dos y vaya inicio de fin de semana.

Para variar, organicé el asunto y quedé con Carlos que él pasaría al trabajo de Sharon y de ahí los recogería a los tres (su sobrino iría también). Pero, como para empezar el fin de semana con harta emoción, Carlos se conecta más o menos a la hora a la que tendría que estar saliendo para con Sharon y me avisa que APENAS va a investigar unas cosas que necesita de su cuñada, que no podrán llegar a tiempo y que si podemos pasar por ellos. Yo casi me muero,…